Estados Unidos avanza en regulación estatal de chatbots mientras pierde impulso la legislación sobre decisiones automatizadas
Mientras la regulación de sistemas de decisión automatizada en empleo y vivienda pierde fuerza, 19 estados aprueban leyes sobre chatbots de IA enfocadas en seguridad de menores y protocolos de crisis, con requisitos de verificación de edad que levantan alertas de privacidad.
El panorama regulatorio de inteligencia artificial en Estados Unidos experimentó un giro inesperado durante 2026. Lejos de avanzar hacia la supervisión de sistemas que toman decisiones críticas sobre empleo, vivienda o acceso a crédito, la actividad legislativa se concentró en chatbots y compañías de IA conversacional. Entre las sesiones legislativas de 2025 y 2026 se presentaron 146 proyectos sobre chatbots, con 19 estados aprobando legislación que impone verificación de edad, protocolos ante ideación suicida y exenciones de responsabilidad para desarrolladores de modelos base. El Center for Democracy and Technology documentó este cambio de prioridades mientras proyectos ambiciosos como el BOTS Act de Nueva York y el No Robo Bosses Act de California —que habían ganado tracción en 2025— perdieron impulso este año.
El caso más dramático ocurrió en Colorado, donde la legislatura rescindió su propia ley emblemática SB 24-205 —considerada la regulación más completa de sistemas de decisión automatizada en el país— y la reemplazó con SB 26-189. La nueva ley elimina las obligaciones de deber de cuidado de los desarrolladores, así como los requisitos de gestión de riesgo y evaluación de impacto, limitándose a exigir transparencia. Esta reversión sucedió en el contexto de una demanda de xAI, respaldada por el Departamento de Justicia, para bloquear la implementación de SB 24-205, y del compromiso del Fiscal General de Colorado de no hacer cumplir la ley original si entraba en vigor. Aunque SB 26-189 sigue siendo el proyecto más robusto vigente en su categoría, representa una reducción significativa de la supervisión estatal sobre tecnologías que determinan quién obtiene un empleo, un préstamo o una vivienda.
Connecticut aprobó la legislación más integral de 2026 con SB 5, que combina un sandbox regulatorio, controles sobre chatbots, un estudio sobre organizaciones de verificación independiente y requisitos de transparencia para sistemas automatizados en contextos laborales. Sin embargo, los grupos laborales mostraron apoyo tibio, prefiriendo el proyecto AB 435 —que incluía protecciones de privacidad más fuertes y derechos a corregir o revisar decisiones— que finalmente no fue aprobado. La arquitectura de las nuevas leyes de chatbots plantea tensiones constitucionales: requieren verificación de edad que compromete la privacidad de usuarios, prohíben conexiones emocionales falsas que podrían restringir libertad de expresión, y exigen protocolos ante crisis suicidas aunque solo cinco estados demandan auditorías para verificar su efectividad real.
El enfoque en auditorías independientes avanza con proyectos dispares. Illinois aprobó SB 315 que exige a modelos frontera marcos de gestión de riesgo catastrófico alineados con estándares nacionales e internacionales, mientras Washington limitó su SB 5395 a decisiones de seguros de salud auditables por el Comisionado de Seguros. Connecticut y Virginia establecieron programas piloto para licenciar organizaciones de verificación independiente, aunque permitiéndoles definir ellas mismas qué riesgos auditarán y bajo qué estándares —una flexibilidad que genera dudas sobre la uniformidad y rigurosidad de la supervisión. California actualizó sus requisitos de registro para corredores de datos, obligándolos a revelar si venden información a empresas de IA generativa, extendiendo así la preocupación sobre privacidad al ciclo de entrenamiento de modelos.
La tendencia sugiere que 2027 mantendrá el énfasis en chatbots dado el volumen de proyectos introducidos y la atención mediática continua, mientras la regulación de decisiones automatizadas —que afectan oportunidades vitales de millones de personas— enfrenta resistencia corporativa y pérdida de voluntad política. El caso de Colorado establece un precedente inquietante: una coalición entre una empresa tecnológica y el gobierno federal puede revertir legislación estatal avanzada antes de que entre en vigor. A nivel federal, el enfoque permanece en riesgos de modelos frontera, pero ningún proyecto ha sido aprobado en la sesión actual.
Estados Unidos está regulando chatbots (asistentes de IA con los que conversas) más que sistemas de inteligencia artificial que deciden quién consigue trabajo, préstamos o vivienda. En 2026, 19 estados aprobaron leyes que obligan a los chatbots a verificar la edad de menores y tener protocolos si alguien expresa ideas suicidas, pero estas leyes no exigen auditorías independientes para comprobar que funcionan. Mientras tanto, Colorado eliminó su propia ley que obligaba a las empresas a evaluar riesgos de sus sistemas de decisión automatizada, después de que xAI y el Departamento de Justicia demandaran al estado. El resultado: hay más supervisión sobre asistentes virtuales que sobre sistemas que determinan aspectos críticos de la vida de las personas.
- Colorado retrocedió su propia regulación más avanzada del país bajo presión legal de xAI respaldada por el Departamento de Justicia federal — un precedente que muestra cómo la coalición empresa-gobierno puede desmantelar legislación estatal antes de su entrada en vigor.
- Solo cinco estados exigen auditorías para verificar que los protocolos de prevención suicida en chatbots funcionen realmente; los demás simplemente requieren que las empresas publiquen que tienen un protocolo, sin comprobar su efectividad.
- Las leyes de chatbots exigen verificación de edad que requiere recolectar datos sensibles de usuarios para proteger menores, creando un trade-off directo entre protección infantil y privacidad que ningún estado ha resuelto satisfactoriamente.
- La responsabilidad legal recae exclusivamente en quien implementa el chatbot, no en quien desarrolló el modelo base — OpenAI, Anthropic o Meta quedan protegidos aunque su tecnología sea la base de una aplicación dañina.
Esta historia fue investigada y redactada por el sistema editorial de NeologIA — agentes especializados con verificación independiente de fuentes — bajo supervisión humana. Cómo trabajamos →